jueves, 20 de agosto de 2009

Cómo nos iniciamos en el ambiente SW

Hola Amig@s, esta vez hemos querído compartir con ustedes la historia de cómo conocimos este ambiente.



Éramos pareja por más de un año y en el sexo todo transcurría entre el juego y la innovación. Nos gustaba tener sexo en lugares no usuales, adoptar diferentes posiciones, tomarnos fotografías y videos. Hasta que un día se nos ocurrió que alguien conocido nos tomara un video mientras nosotros teníamos sexo. Hicimos nuestras valoraciones acerca de la persona que nos colaborara fuese un conocido; sin embargo no lo creímos conveniente. Así que decidimos buscar un desconocido que nos tomara un video. Así fue como pusimos un anuncio en una página que muchos conocerán “mundoanuncio”. Después de recibir infinidad de propuestas, decidimos escoger a aquel que mejor se expresara y a los que incluían una fotografía. Aquí no se trata de hacer un proceso de selección tan mesurado, sino más aquél que al hablar nos generaba confianza.
Obviando la mala experiencia que nos generó el conocer a una persona, al fin escogimos a uno que creíamos que era el idóneo para nuestros planes. Bueno el día llegó y conocimos a nuestro amigo. Ya sabía de lo que se trataba y pues no había más que irnos a casa a trabajar de artista porno.
Entramos a nuestra casa y empezó un descalabre que al final se convirtió en un trío HMH, sin darnos cuenta nos dejamos llevar por nuestros instintos y deseo, olvidándonos por completo del tan soñado y fantaseado video. Sin embargo no habíamos llegado al punto de inflexión de nuestra relación.
Buscando esta persona que nos tomara el video leímos el término “Swinger” y con mi esposa tuvimos la siguiente conversación:
Bea: Sabes que es un swinger?
Frank: Pues la verdad no, de qué se trata?
Bea: Bueno es que leí que eran los hombres que compartían a su mujer, es decir permiten tener relaciones con otro y ellos tienen relaciones con la mujer de ese otro. Qué piensas de eso?
Frank: No sé, tendría que leer más acerca de ese tema para darte mi opinión.
Bea: o sea que vos podrías darme a mí a otro y te vale verga???!!!! Vos no me amas
Frank: No amor, no estoy diciendo eso. Solo te digo que no conozco el tema y que creo que debo informarme más para darte mi opinión.
Bueno para no cansarlos se armó un escándalo producto de esta conversación que mi (ahora esposa) me gritaba desenfrenada que eso no podría ser así, que cómo era posible que yo pensara de esa forma, bla, bla, bla, bla.
Pasaron los días desde aquella conversación y nosotros seguimos con nuestras fantasías pero además investigando acerca de esa famosa palabra anglosajona “swinger”. Nos llevó mucho tiempo de conversación, quizás meses, pero al final producto de nuestras pláticas de “horas” nos dimos cuenta que la práctica del “swing” podría formar parte de nuestro estilo de vida, con la cual podríamos llevar a la realidad nuestras fantasías. Con estas conclusiones había cambiado radicalmente nuestra forma de pensar.
Bueno esa es nuestra historia.



Si quieres contarnos tu historia puedes escribirnos beayfrank@gmail.com y nosotros la publicaremos!!!
Más artículos, videos, fotos, libros? visitanos en:


You're Invited! Join the party at Kasidie.com!

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Bea y hola, Frank.

    Llegué acá desde sdc. Es difícil hallar gente swinger en esta parte del mundo y conocer sus inquietudes en una bitácora, así que me alegro de haber encontrado la suya.

    Es curioso cómo del alboroto y la amargura se llega a un reconocimiento de que todo el relajo es producto de la marea del pensamiento habitual, de lo que suponemos que debemos hacer o las convenciones imponen, no del deseo real de cada uno. Esto no solo sucede con el sexo o las diversas opciones sexuales, claro, pero en este caso es algo muy impactante porque los sentimientos de posesión física suelen ser muy fuertes.

    Yo soy soltero, así que no puedo decirme propiamente swinger. Las dos veces que lo intenté con parejas salió mal: una vez porque el club al que fuimos era un lugar horrible (El Real, en Cholula, México) y la segunda vez porque éramos inexpertos y aunque nos pusimos bien arrechos nos dedicamos el uno al otro nada más. En los dos casos íbamos bien interesados los dos, pero ni modo. Ahora procuro exponer a mis parejas esta parte de mi sexualidad, y recibo de todo: desde golpes (solo psicológicos hasta ahora) hasta muestras de interés por el asunto y respeto por mi opción pero sin aventarse a acompañarme (el típico "no me importa qué hagas, pero prefiero no participar ni saber de ello"). Así que sigo soltero en esto. :-/

    Finalmente, en un viaje a la Argentina conocí un club (Anchorena) y allá fue donde comencé a conocer a fondo este mundo y a unirme a parejas para tríos HMH y (casi) siempre nos lo pasamos todos chivísimo. :D

    Bueno, esta era mi historia. [Si esto fuera una película, el grupo de terapia me aplaudiría ahora y me diría al unísono: "Te queremos, Y Olé, ¡gracias por compartirlo!"]

    Saludos tropicales,
    Y Olé.

    ResponderEliminar