viernes, 9 de octubre de 2009

Swinger: Cuando 2 son cuestion de 4

Navegando por internet encontré una página que me llamó poderosamente la atención. Aquí les dejo un artículo acerca del tema que nos compete y que por su contenido profesional lo considero de vital importancia para todos aquellos que nos creemos "Swingers".

















Artículo tomado de: http://e-consulta.com/blogs/sexualidad/?tag=eterno

Sin duda nadie nos pertenece…nadie es eterno en nuestra vida…mucho menos nada tampoco nos pertenece…

Es ahora…después de saber lo que es el amor cuando escribo acerca de estos temas…

Precisamente en días pasados, en entrevista decía que por miedos e ignorancia es que señalamos tanto lo diferente…La mente se aturde ante la información y si algo necesita nuestra mente es tiempo para asimilar lo diferente y lo desconocido…y re-aprender…Escribir acerca del puritanismo o de la pornografía (que son temas aprendidos y asimilados por conceptos equivocados en la educación y en la cultura) no es lo mismo que escribir de temas de la esencia como la homosexualidad o la bisexualidad que existen y que a muchos les hace ruido y que por ello, en ocasiones, juzgan…

El tema de la libertad del swinger es polémico porque es prohibido: ¿poder compartir a tu pareja?!!…Sí, esa que tanto amas y que en contrato de matrimonio es sólo para ti…

Bien dicen, cada cabeza es un mundo…en cada cabeza existe una fiesta o una tragedia…aunque una persona manifieste que esto es una perversión u horror…no podemos negar que esta posibilidad de relacionarse existe bajo el sol y bajo la luna en nuestros días…

Unos opinan que ya no hay valores en la relación y por ello necesitan de alguien más…Otros opinan que ya no hay estabilidad, pero sobre todo amor en la relación y por ello se busca la novedad en un tercero…

Según las investigaciones, definitivamente para ser una pareja Swinger se requiere cierto perfil psicológico y emocional…

Según ellos…la pareja Swinger posee cierto atractivo…un juego interno e intenso que desean compartir con cierto grupo de personas…que comparten un código intimo de respeto…con el que todos están de acuerdo…

Los Swinger se observan en actividad sexual, tienen sexo con tu pareja y tú mientras puedes jugar, tocar, besar y acariciar a alguien más…El intercambio total Swinger se da cuando alguien más penetra a tu pareja y tú penetras a otra…


Lejos de lo que algunos opinan…el perfil de la pareja swinger es precisamente éste: que sean parejas estables y que de común acuerdo consientan el intercambio…de otra manera no existe el perfil swinger y a lo único que puede llevar a las parejas que por curiosidad acceden al juego, será a malos entendidos…




Si alguien después del intercambio arma un lío y los celos lo aniquilan…olvídenlo no son pareja swinger…Los celos y la posesiòn están desterrados de esta fiesta!!..y los solteros con tendencia a separar a la pareja también…

Los encuentros se planean después de identificarse como swinger, en clubes discretos o en casa de alguien…algunos invierten grandes cantidades para la ocasión especial y deseada pero en todas las clases socio-económicas se dan estos encuentros…

Este juego es hormonal y emocional, las sensaciones no dejan de lograr lo suyo ante el contacto visual y corporal… y ante la cercanía sexual…explican ell@s, es requisito indispensable, el preservativo…

El encanto sensual es el principal atractivo de inicio entre los swingers: una copa de vino por aquí en lo que exploran el terreno…una mirada cómplice por allá de pronto surgirá y con ella el encanto de la fiesta sube de volumen y los besos compartidos comienzan a repartirse para quizá terminar en la explosión sexual…

Muchos consideran esto prostitución pero al no haber intercambio monetario los especialistas no lo consideran así…En el juego swinger el objetivo es entrar en una renovada atmósfera de sensaciones que los lleva a una de las funciones principales de la sexualidad: el placer…de una copa, una mirada o un cuerpo…

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jueves, 20 de agosto de 2009

Cómo nos iniciamos en el ambiente SW

Hola Amig@s, esta vez hemos querído compartir con ustedes la historia de cómo conocimos este ambiente.



Éramos pareja por más de un año y en el sexo todo transcurría entre el juego y la innovación. Nos gustaba tener sexo en lugares no usuales, adoptar diferentes posiciones, tomarnos fotografías y videos. Hasta que un día se nos ocurrió que alguien conocido nos tomara un video mientras nosotros teníamos sexo. Hicimos nuestras valoraciones acerca de la persona que nos colaborara fuese un conocido; sin embargo no lo creímos conveniente. Así que decidimos buscar un desconocido que nos tomara un video. Así fue como pusimos un anuncio en una página que muchos conocerán “mundoanuncio”. Después de recibir infinidad de propuestas, decidimos escoger a aquel que mejor se expresara y a los que incluían una fotografía. Aquí no se trata de hacer un proceso de selección tan mesurado, sino más aquél que al hablar nos generaba confianza.
Obviando la mala experiencia que nos generó el conocer a una persona, al fin escogimos a uno que creíamos que era el idóneo para nuestros planes. Bueno el día llegó y conocimos a nuestro amigo. Ya sabía de lo que se trataba y pues no había más que irnos a casa a trabajar de artista porno.
Entramos a nuestra casa y empezó un descalabre que al final se convirtió en un trío HMH, sin darnos cuenta nos dejamos llevar por nuestros instintos y deseo, olvidándonos por completo del tan soñado y fantaseado video. Sin embargo no habíamos llegado al punto de inflexión de nuestra relación.
Buscando esta persona que nos tomara el video leímos el término “Swinger” y con mi esposa tuvimos la siguiente conversación:
Bea: Sabes que es un swinger?
Frank: Pues la verdad no, de qué se trata?
Bea: Bueno es que leí que eran los hombres que compartían a su mujer, es decir permiten tener relaciones con otro y ellos tienen relaciones con la mujer de ese otro. Qué piensas de eso?
Frank: No sé, tendría que leer más acerca de ese tema para darte mi opinión.
Bea: o sea que vos podrías darme a mí a otro y te vale verga???!!!! Vos no me amas
Frank: No amor, no estoy diciendo eso. Solo te digo que no conozco el tema y que creo que debo informarme más para darte mi opinión.
Bueno para no cansarlos se armó un escándalo producto de esta conversación que mi (ahora esposa) me gritaba desenfrenada que eso no podría ser así, que cómo era posible que yo pensara de esa forma, bla, bla, bla, bla.
Pasaron los días desde aquella conversación y nosotros seguimos con nuestras fantasías pero además investigando acerca de esa famosa palabra anglosajona “swinger”. Nos llevó mucho tiempo de conversación, quizás meses, pero al final producto de nuestras pláticas de “horas” nos dimos cuenta que la práctica del “swing” podría formar parte de nuestro estilo de vida, con la cual podríamos llevar a la realidad nuestras fantasías. Con estas conclusiones había cambiado radicalmente nuestra forma de pensar.
Bueno esa es nuestra historia.



Si quieres contarnos tu historia puedes escribirnos beayfrank@gmail.com y nosotros la publicaremos!!!
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miércoles, 22 de julio de 2009

Distintas formas de vivir el swinger



Habemos parejas swinger de todos los estilos y costumbres en este medio, unos que nos consideramos atractivos sin serlos y otros que sabemos que no lo somos pero que pedimos encontrar solo parejas atractivas.
Lo que en la mayoría de las ocasiones no es válido es que por el hecho de que en algún momento, dado no se llego a un encuentro sexual por algun motivo, (la esposa de una de las parejas no quizo, o el esposo no quizo, o no se dio la química) se dediquen a descalificar la seriedad de una pareja, soltero o soltera.
Hay algunas parejas que prefieren ser tratados con respeto, y delicadeza y a otras les gusta un lenguaje fuerte, pero definitivamente no podemos censurar de sangrones a los que no les gusta el lenguaje fuerte, ni de vulgares o depravados a los que si les agrada esta forma de expresarse.Hemos conocido parejas que tienen una percepción de si mismos quizá algo sobrevaluada y están seguros que inmediatamente después de conocerlos personalmente nos iremos a hacer un intercambio sexual, o viceversa por igual a habido parejas que nos muestran un interes halagador al ver nuestras fotos, pero ya una vez en persona hay algo que no termina de convencerlos, y pues en esas ocasiones de formas discretas y moderadas se da a entender que no habrá algo entre ambas parejas, lo que no se vale es descalificar nuevamente dando argumentos de que somos curiosos, inmaduros o que les caimos muy gordos, es simplemente que no se dio y ya, por que recuerden esto no es a la fuerza.
Hay parejas que lo que buscan es encontrar un grupo de tres o cuatro parejas para compartir reuniones, viajes y ratos swinger divertidos, otras que buscan tener encuentros sexuales de cada fin de semana con parejas distintas, dos formas diferentes de vivir el swinger pero definitivamente ambas son swinger, nos hemos encontrado con opiniones en que los segundos opinan de los primeros que no son swingers por que no estan decididos a intercambiar a la primera, para nosotros ambos tipos de parejas son swinger, ya que al final el objetivo buscado y vivido es el intercambio de pareja.
Existen parejas, solteros y/o solteras que publican perfiles sin foto, o fotos genitales, o solo fotos de ellas o bien fotos que tratan de ser de buen gusto, habemos swinger que descalificamos a más de uno de estos perfiles por solo mostrar genitales o no mostrar foto, mostrando una actitud intolerante hacia estas parejas o solteros (as), quiza lo correcto es amablemente declinar comunicacion son ellos pero no es valido que los critiquemos, ataquemos o incluso insultemos, todos somos parte del mismo ambiente pero con forma distinta de verlo, recuerden un matrimonio “no swinger” de igual forma nos vería como bichos raros si se llegase a enterar que somos un matrimonio “open mind”, aún y cuando tengamos un perfil bonito y seamos una pareja atractiva ante los ojos de ellos seríamos criticados y censurados, y pediríamos respeto y tolerancia, que en los casos de los perfiles sin foto o con fotos genitales, nosotros no otorgamos.
Por eso Amigos si demostramos bastante apertura de mente y tolerancia para compartir nuestra cama con más personas además de nuestros compañeros matrimoniales, debemos mostrar tolerancia y evitar el descalificar a alguien por el hecho de no compartir nuestras ideas o forma de ver y vivir el swinger.

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jueves, 2 de julio de 2009

Entrevista realizadas a varios Swingers



Esta entrevista esta super interesante la leimos y quisimos compartirla con uds.




El sexo grupal es toda actividad sexual donde participan activa o pasivamente tres o más personas reales. Cuando la actividad sexual tiene como fin la reproducción de la especie, son suficientes dos personas, de manera que la incorporación de un tercero supone otro fin diferente, vinculado más directamente con el placer o con algún otro tipo de beneficio. Las razones que llevan a desear el sexo grupal, y las que llevan a rechazarlo.




1. Introducción



El sexo en grupo supone personas reales, no simplemente imaginarias, como en el caso de una pareja de amantes donde uno o ambos, mientras hacen el amor, fantasean con otra persona. También, el sexo en grupo, del mismo modo que el sexo de a dos, admite siempre intervenciones activas y pasivas, entendiendo intervención activa como un ‘hacer algo’ (penetrar, succionar, mirar, acariciar, etc.), e intervención pasiva como un ‘dejarse hacer algo’ (ser penetrado, ser succionado, ser mirado, ser acariciado, etc.). Cuando intervienen más de dos personas en una relación sexual, pueden darse muchas posibilidades: tríos (tres hombres, tres mujeres, dos hombres y una mujer, dos mujeres y un hombre), cuartetos (dos parejas), etc. Algunas personas tienen preferencias marcadas por alguna de estas modalidades. Por ejemplo, hay quienes prefieren tres, siempre y cuando alguno de ellos sea del otro sexo. Conocidas variantes del sexo grupal son los swingers y el ‘menage a trois’. En el primer caso, dos parejas intercambian sexualmente a sus respectivos partenaires. En el segundo caso, generalmente dos hombres y una mujer, el vínculo que los une es más profundo y comprometido, y va más allá de lo sexual: ambos hombres aman a la mujer y la mujer ama a ambos hombres. Más específicamente, se llaman swingers (SW) a las parejas estables que intercambian actividad sexual con otras parejas y, en general, con otra u otras personas con el consentimiento de todos. Todo ello abarca un amplio espectro de actividades: estar los cuatro en una cama cada uno con la pareja del otro, o simplemente presenciar como los otros hacen el amor. Generalmente se trata de parejas estables, e incluso con años de unión matrimonial exitosa. En lo que sigue se describirán las experiencias en materia de sexo grupal de una pareja estable y, a continuación, se intentará indagar sobre las razones que llevan a desear el sexo grupal, y sobre las razones que llevan a rechazarlo.
2. Experiencias
Nuestros informantes son una pareja estable de edad madura que están juntos desde hace muchos años. Ambos vienen de una separación vincular, y manifiestan haber tenido desde el primer momento una actividad sexual entre ellos dos muy satisfactoria, porque han podido expresar y a veces realizar diversas fantasías que no han manifestado ni concretado con sus anteriores parejas. Hasta el momento en que se conocieron, ninguno de los dos había tenido experiencias de sexo grupal. Todo comenzó cuando él expresó la fantasía de estar con un tercero hombre. En un primer momento ella reaccionó diciendo que eso no era una fantasía suya, pero poco después le dijo que le interesaba y que se podía probar. El sintió en ese momento una ‘extraña mezcla de excitación y celos’, y decidieron seguir adelante. A partir de entonces decidieron comenzar a frecuentar boliches swingers, y descubrieron que todos tienen más o menos el mismo formato. Uno de ellos, situado en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, es bastante representativo de todos ellos. Hay algunos sectores con mesas para tomar algo (y en uno de ellos una piscina climatizada donde luego de cierta hora es posible bañarse desnudos), un sector para bailar, y un sector más reservado constituido por habitaciones pequeñas con una mesa y banquetas, y habitaciones grandes con una cama de dos plazas. Una de las reglas de juego explicitas de la casa era que cualquiera podía tener sexo explícito con cualquiera, previo consentimiento, y a la vista de todos. Así, ninguna pareja podía encerrarse en una habitación. De hecho, nuestros informantes ingresaron en una de estas habitaciones con cama en compañía de un tercero que habían conocido hacía poco y con el cual aun prácticamente no habían tenido sexo, fuera de algún que otro contacto mientras bailaban. El trío así formado se tendió en la cama y comenzó su actividad sexual, y al poco tiempo ya había otras siete personas en la misma cama (habían llegado parejas y también algún que otro hombre solo). Hay que destacar que el hombre no tuvo actividad sexual, estaba totalmente inhibido, alguna que otra caricia a alguna de las damas que allí se encontraban, algún beso, pero nada de penetración, ya que no llegó a la erección como la tiene habitualmente con su pareja, mientras que la mujer, sí la tuvo, pero no quedó conforme, le pareció patético. Otra de las habitaciones, en la cual la pareja no ingresó, era solamente para parejas. De esta forma, poco a poco nuestros informantes fueron tomando conocimiento de los códigos de conducta de estos lugares, signados siempre por el respeto mutuo, la no violencia y la seguridad para evitar la transmisión de enfermedades. En la sala de baile pudieron encontrar parejas bailando, algunas de hombre-mujer y otras de mujer-mujer, así como intercambio de parejas de baile. También presenciaron un show de stripers y otro donde se exhibían parejas simulando el acto sexual totalmente desnudas. Cuentan: “en la barra pudimos ver un hombre besándose con dos mujeres y una mujer con dos hombres, y en el centro de la pista de baile, dos mujeres besándose apasionadamente en la boca y tocándose las nalgas, espectáculo a quien mayormente nadie interesaba, o al menos simulaban indiferencia”. La pareja que accedió a contarnos sus experiencias cuenta que luego tuvieron sexo de a tres con otro hombre (es muy difícil conseguir una tercera mujer) en el departamento de él, o bien en un albergue transitorio que admite más de dos personas, y en el propio departamento de la pareja. Algunos hombres resultaron impotentes, y otros mostraron un buen rendimiento sexual, aunque no sabían si era debido al Viagra o no. También tuvieron experiencias con otras parejas, algunas desagradables y otras no. Las experiencias desagradables ocurrieron al principio de todo, y lo adjudicaron a que aun no tenían experiencia y se sentían cohibidos por estar en esa situación. Hoy se sienten más ‘sueltos’ y, aunque a él aun le cuesta acostumbrarse, piensan seguir adelante esta actividad donde, según advirtieron, potencia su vida sexual como pareja. Además de la información suministrada por esta pareja, también se ha encontrado información en documentales fílmicos. Durante el mes de mayo de 1997, pasaron por HBO Olé una serie de documentales sobre las costumbres sexuales de los norteamericanos, titulada "Sex Bites". Fueron realizadas durante 1996 y son al mismo tiempo tan fuertes como las clásicas condicionadas e instructivas como un auténtico documental científico. Uno de los temas tratados fueron los swingers, donde se mostraban escenas supuestamente no representadas por actores sino que los auténticos protagonistas, mientras sus palabras en off iban desgranando opiniones sobre sus propios comportamientos. Tres de ellas fueron, por ejemplo, las siguientes: a) "La única condición que ponemos es que lo hagamos los cuatro juntos, o al menos todos a la vista de todos", b) "Es una experiencia más que nos interesa compartir entre nosotros dos, pero con otros", y c) "No buscamos necesariamente amor en la otra pareja, sino pura y simplemente placer sexual".
3. Los múltiples porqués de una actividad underground



Existe un amplio espectro de motivos que llevan a las personas a desear el sexo en grupo. Hay algunos que sólo pueden excitarse con la presencia de un tercero; hay hombres que no pueden conseguir una mujer y lo hacen consiguiendo una pareja porque les resulta más fácil; hay personas que aceptan el sexo grupal sólo para complacer a su pareja bajo el temor que si no lo hacen serán abandonados o engañados; el sexo grupal también puede contribuir a potenciar el sexo de la pareja, no solamente porque incorpora variantes, sino también porque el hecho de tener expectativas ante un encuentro próximo o de recordar lo realizado en dicho encuentro grupal aumenta su excitación estando solos. Presumiblemente, las personas que se deciden a realizar sus fantasías de sexo grupal son las menos, y constituyen una de las llamadas minorías sexuales junto a otras como los gays, las lesbianas o los travestis. Las minorías sexuales se apartan del patrón estándar de comportamiento sexual impuesto por la sociedad, y por ello pueden ser cuestionados, e incluso envidiados porque se atreven a romper las reglas en aras de la obtención de un placer prohibido. ¿Qué lleva a una pareja a incorporar a un tercero/a en sus juegos sexuales? ¿Qué convierte a una pareja en swingers? Es muy probable que haya motivaciones diferentes según la pareja, motivaciones varias dentro de una misma pareja, y motivaciones comunes coexistentes con las motivaciones personales de cada uno. Entre todas estas razones, que pueden ser concientes o inconcientes, podrían encontrarse las siguientes: A) Realizar fantasías sexuales para enriquecer la vida erótica de la pareja, evitando el tedio o la rutina que podrían afectar la relación.- El intercambio de parejas podría ser un recurso que, paradójicamente, preservase la institución matrimonial introduciendo una variante creativa que lo salvara del desgaste, el aislamiento y la monotonía. Quien dice que el matrimonio mata el amor está poniendo al amor como un bien para valorar y proteger, pero al mismo tiempo deja al matrimonio como una institución que amenaza dicho bien, como si fuera el malo de la película. Entre las cosas que suelen achacársele al matrimonio es el tedio sexual. En ciertos primates está comprobado que la misma pareja sexual termina aburriendo, cosa que también sucede entre los humanos. Aunque si hemos de ser rigurosos, parte de la culpa tal vez no la tenga el matrimonio sino la convivencia. Freud pintaba la institución matrimonial como la unión compatible de dos neurosis. En efecto, el matrimonio es como el deporte del buceo de a dos. Al principio están ambos muy entusiasmados y comentan entre ellos sus expectativas acerca de los paisajes que recorrerán y los juegos que compartirán allá abajo. La mujer se compra el traje de novia con el mismo entusiasmo con que el futuro buceador se compra un par de tanques de oxígeno, mientras que el hombre luce orondo su smoking negro, como el flamante traje de goma del acuanauta. Salen al mar, y en el momento de saltar juntos a las profundidades resuena la música de la marcha nupcial. Al principio compartirán vivencias nuevas y maravillosas, pero un tiempo después a alguno le empieza a faltar el oxígeno y se comienza a sentir asfixiado, con lo cual intenta salir a la superficie: necesita un poco de aislamiento, o tal vez tener una aventura extramatrimonial para renovar el aire. El otro cónyuge advierte la maniobra y le recrimina haberlo dejado solo en las profundidades. De aquí en más lo vigilará más estrechamente y, aun cuando se haya quedado sin aire, lo mantendrá sumergido junto con él. Es el momento donde la convivencia ha comenzado a erosionar el matrimonio, y el amor comienza a transformarse en odio y resentimiento. Sin embargo, no está todo perdido, ya que pueden llegar a un arreglo donde ambos podrán beneficiarse: puesto que los dos necesitarán renovar el oxígeno, pueden decidir salir del agua juntos de común acuerdo y, a partir de allí, recorrer caminos distintos cada cual con un amante, o bien seguir juntos en la misma lancha haciendo un intercambio de parejas tipo swingers. Una vez que han renovado el aire, ahora sí podrán volver juntos a las profundidades, con lo que por una vez más habrán podido salvar su matrimonio. B) Saber qué hace el otro.- Junto a la posibilidad de considerar la experiencia SW como un aporte al enriquecimiento de la pareja, coexisten otras motivaciones basadas en las inseguridades de uno o ambos. Puede ocurrir que, ante la sospecha de que el otro o la otra pueda ser infiel, el miembro inseguro intentará controlar la situación mediante la experiencia SW, que le permite saber inmediatamente que puede hacer el otro, hasta donde puede llegar, y si su amor es o no todo lo sólido que espera. Dicha experiencia permite atenuar la ansiedad derivada del “qué estará haciendo en mi ausencia y sin mi consentimiento”. En efecto, es común constatar que, cuando un miembro de una pareja no swinger se entera de alguna infidelidad, quiere conocer enseguida ‘todos los detalles’: donde lo hizo, qué hizo, si le dio o no un beso negro, si tuvo o no orgasmos y como los tuvo, etc. La experiencia swinger permitiría satisfacer esta morbosa curiosidad. C) Lograr placer sexual.- Se supone que ser swinger implica tener una actividad sexual satisfactoria previa dentro de la pareja y no padecer disfunciones sexuales. Ello no quita que algunas parejas pueden encontrar en esta actividad la oportunidad de obtener el placer sexual que no logran tener juntos, como si fuera una especie de terapia. Se proponen así poder ser amantes en todo el sentido de la palabra, agregando una actividad placentera compartida equiparable a una actividad lúdica: algunos swingers consultados han descrito sus prácticas como un divertimento o como un juego. Incidentalmente, la práctica swinger puede también procurar una forma de placer no satisfecha dentro de la pareja como el impulso escoptofílico, habida cuenta que muchos disfrutan viendo hacer el amor a otros. En general, brinda la posibilidad de acceder a una práctica ‘prohibida’ que, en la fantasía de la persona, puede llevar a un placer muy grande y desconocido. D) Otras razones.- Entre otras motivaciones para embarcarse en las prácticas SW podrían encontrarse las siguientes: practicar sexo con otras personas sin sentir culpa por estar engañando a la pareja ni sentirse engañado por ella, precisamente porque todo se hace con un consentimiento explícito (algunos swingers nos han dicho que una regla estricta del swinger es la de no engañar a su pareja teniendo una relación a espaldas de ella); necesidad de comparar el propio rendimiento sexual con el de otras personas del mismo sexo; poner a prueba la lealtad del otro o la fortaleza de la pareja, recreándose la posibilidad de poder ser infiel sin dejar de ser leal; o expresar disconformismo o simple rebeldía transgrediendo las reglas sociales establecidas, habida cuenta que la práctica swinger es censurada por gran parte de la sociedad. E) Razones de los tríos: el triángulo edípico.- Entre los hábitos sexuales humanos encontramos también, además de los intercambios de pareja, los llamados tríos, y más concretamente aquellos que funcionan bajo el principio según el cual “no hay como un encuentro de tres, siempre y cuando uno de ellos sea del otro sexo”. Tenemos, así, las variantes HMH (dos hombres y una mujer) y MHM (dos mujeres y un hombre). Una recorrida panorámica por los sitios donde se publican avisos de este tipo durante 2001 ha permitido constatar un porcentaje elevado de la variante MHM: parejas que buscan una mujer, o bien mujeres que buscan parejas. En muchos de estos casos, la mujer se reconoce decididamente como bisexual o, más prudentemente, como ‘bicuriosa’. La condición bisexual es, tal como lo proclama el psicoanálisis, una condición universal de todo ser humano. Freud hablaba de una constitución bisexual originaria como condición necesaria para el despliegue de las experiencias edípicas, mientras que Jung ofrece su versión de ciertos complejos autónomos como el ánima (o aspecto femenino del hombre) y del ánimus (o aspecto masculino de la mujer). Desde esta perspectiva, este predominio de mujeres que buscan una experiencia bisexual con parejas (o de mujeres en pareja que buscan una compañera del mismo sexo). La teoría mencionada nos procura la idea según la cual, en estos casos, se ha activado el complejo ánimus en la mujer, es decir, su relegado o reprimido aspecto masculino. Si ahondamos a su vez en el por qué de dicha activación, deberíamos invocar no una causa única sino una constelación de causas posibles, aplicables también al hombre que busca involucrarse con una pareja. Por ejemplo, y siguiendo ahora una línea de pensamiento freudiana, el afán por estar incluído en un trío sería una ocasión para reeditar la situación edípica, y no solamente porque el tercero puede realizar simbólicamente su deseo de amar sexualmente por igual a ambos padres sin las restricciones de la represión, sino tal vez además porque por fin encuentra una pareja que puede ocuparse de él en el sentido de atenderlo, respetarlo y quererlo como es debido, quizás como sus padres reales nunca lo hicieron.



4. Algunas razones del rechazo social hacia la actividad swinger
Fuera de su círculo, los SW suelen ocultar a los demás su condición de tales para quedar a salvo de la mirada maliciosa de la sociedad. De hecho, nunca faltan quienes ven con malos ojos esta variante del sexo, desde los sencillamente indiferentes o supuestamente condescendientes, hasta los intolerantes que también proscriben las películas condicionadas. A los efectos de evaluar el grado de resistencia que generan las prácticas swingers, cierta vez ingresé en un chat con el nick (apodo) Swinger. Al comienzo nadie se percató o no quiso percatarse de la presencia de un supuesto depravado en la sala, pero pronto las primeras intervenciones se limitaron a anunciarme afirmaciones como “esos son los que intercambian parejas”, ‘esos cobran y se dedican a la prostitución’. A continuación, otra de las damas de la sala me increpó preguntándome qué hacía yo en esa sala, y que me fuera a la sala de swingers “donde hacen porquerías”. A esto le contesté que simplemente hacía uso de la libertad que me daba el servidor de entrar a la sala que quisiera, y que ella no era quien para asumir la representatividad de todos los participantes. A continuación de la “amable” sugerencia de la dama, apareció otro participante diciendo que la mujer en cuestión había sido declarada ‘en ese momento’ presidenta de la sala y que por lo tanto yo debía irme. Casi al mismo tiempo, recibí mensajes alentadores: uno que me proponía unirme a su grupo swinger, y otro que quería intervenir en un trío porque nunca lo había hecho, y otros que me apoyaban cuestionando la rigidez de la ‘presidenta’ de la sala. Estas polémicas ilustran la preocupación, en un sentido u otro, que tienen las personas por la actividad swinger. En la mayoría de los casos es una propuesta que se rechaza enérgicamente, incluso por personas que se consideran a sí mismas como ‘bastante liberadas’ de prejuicios. Pero, ¿por qué esta intolerancia? Cuando uno mismo no se permite ese tipo de experiencia sexual, podemos pensar en la represión de la sexualidad, mientras que cuando no es admitido en los demás podemos considerar, además, la acción de una defensa contra un conocido afecto displacentero: la envidia. No nos resulte extraño entonces que no estén tan censuradas las películas de violencia como lo están las 'pornográficas', cuando en realidad teóricamente debería ser al revés, desde que en éstas últimas aparece gente que se acaricia y no que se mata, que siente placer y no temor. No hay decodificadores para las películas violentas como los hay para las 'pornográficas', en parte porque suelen ser menos atractivas, y en parte porque no engendran envidia. Otra cuestión presente en el imaginario popular es la posibilidad de que un hábito swinger derrumbe un matrimonio. ¿Y si el vínculo sexual se transforma en enamoramiento o lleva a abandonar a la pareja anterior? En cierta ocasión ingresé a un chat llamado “Intercambio de parejas”. Allí hablé con un hombre que según él tenía bastante experiencia en estas cosas, y le pregunté si los swingers podían padecer infidelidad, diciéndome que no, porque ellos ‘crean un clima de libertad’. Entonces, le planteé una situación hipotética: “Qué pasa si estando vos, tu mujer y el otro compartiendo la cama y tu mujer termina enamorándose del otro?” A lo cual me contestó que eso es no tener las cosas claras. Tan enigmática respuesta la entendí de la siguiente forma: “si somos swingers, respetemos un contrato: solo habrá sexo”. Sin embargo, enamorarse no es algo que dependa de la voluntad, y va más allá de las reglas. También en el matrimonio se promete amar al otro para toda la vida, cuando esto finalmente resulta ser la excepción, no la regla. Mi interlocutor decidió no seguir hablando conmigo. Pero, ¿puede un hábito swinger destruir un matrimonio, más allá de posibles infidelidades? Susana P, que no es swinger pero a quien suelo pedir opiniones sobre diversos temas, responde que “si la pareja está bien, entrar al swinger no sería muy diferente que hacer campamentos en verano con un grupo de amigos scouts o anotarse en un curso de expresión corporal. Si la pareja viene mal, hasta una milanesa cruda es motivo de separación. El Viejo Vizcacha del Martín Fierro mató a su mujer por cebarle un mate frío: el mate frío fue la gota que rebasó el vaso... como también puede serlo entrar en un grupo swinger”.
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martes, 12 de mayo de 2009

Las sutilezas en el Swinger

Por Frank Hernández

El tema planteado me llama poderosamente la atención pues hace referencia al trato sutil que debemos dar a personas que están en el ambiente swinger o que quieren ingresar a él.
Esto es más una cuestión de sentido común, el buen trato, la cortesía, la empatía, la simpatía, etc, etc, etc y no está demás reforzar en la mente de todo swinger que por encima de cualquier protocolo de buenos modales está la armonía y felicidad para con su pareja.
Si algo he valorado en las personas que hemos conocido con mi esposa en este ambiente, es la amabilidad y la cortesía que han demostrado cuando nos hemos reunido con ellas. No puedo concluir que todas las parejas son así, pero en las que hemos conocido pudimos identificar esta característica.
En particular pienso que el mundo anglosajón es más directo y sin prejuicios para decir un “NO”, pero en la “Cultura Latina” es más complicado de lo que parece pues da a lugar a herir susceptibilidades e interpretaciones incorrectas de la realidad. Visto desde esta cultura, fácilmente surgen fantasmas de la baja autoestima, desconfianza, etc, por aquello de “nos dijeron que no porque mi pareja no gustó” o “yo soy el que no gustó a la otra pareja”. Como sea, en el swinger deberíamos estar acostumbrados a dar y recibir el “NO”; pero sabemos que eso será (en algunos casos) imposible de superar; es en estos casos que “la pareja debe valorar continuar en el swinger” pues es muy probable que afecte o destruya su autoestima y su relación como pareja. Recibir un “NO” es parte de la cultura swinger y si no se entiende eso, pues mejor abandonar este estilo de vida.
Sin embargo, creo que antes de decirle a una pareja “no queremos hacer un intercambio con ustedes” es mejor establecer una cita previa para conocerse. Si existe otra cita debemos entender que hay un “SI” adelantado, o sea diversión garantizada ;).
Este paso previo da la oportunidad a la pareja para fantasear, imaginarse, proyectarse en acción con la otra pareja. Además la pareja puede establecer acciones en concreto para la siguiente vez que se pongan en contacto con la otra pareja candidata al intercambio.
Un tema que es importante recalcar son las falsas interpretaciones de la realidad o el desencanto que nos provocan situaciones en el mundo swinger. Me explico: Hace algunos meses conocimos con mi esposa a una pareja que en ese mismo día hicimos química y el tiempo disponía para hacer de la noche una velada muy excitante. Los cuatro estábamos dispuestos a ir a la cama con mucho entusiasmo; sin embargo en el tránsito entre el bar y el hotel ocurrieron eventos inesperados que nos hicieron cancelar nuestra cita a la cama con esta pareja. No estamos seguros qué impresión dimos, pero pasamos un momento de mucha vergüenza. Aún estamos en deuda con esta pareja, pero gracias a su madurez y confianza hemos mantenido el contacto esperando que en otra oportunidad se pueda dar lo que iniciamos. Esta experiencia me dice que si nosotros no hubiésemos tomado el tiempo para explicarle a la pareja y si esta pareja hubiese sido insegura e inmadura, nuestra “cancelación” hubiese sido interpretada de una forma muy distinta a la realidad. Así que, lo mejor en estos casos es siempre ser claros y honestos cuando establecemos contacto con otra pareja.
Obviamente existirán aquellas personas que les gusta el juego de citar parejas por curiosidad y morbo, ingenuidad e inseguridad o inmadurez o estupidez. En estos casos mis amigos, el “NO” sin protocolo, cortesías o sutilezas caen muy bien a las parejas que motivan a ello.
Al final, el swinger es de a dos y las parejas deben decidir con quien juegan y con quien no, con determinación y seguridad pero caracterizándose por la gentileza, la amabilidad y el decoro.
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martes, 5 de mayo de 2009

Diez consejos para hacer contactos swingers por internet

De nuestra experiencia personal, extraemos un decálogo de recomendaciones a la hora de buscar parejas por internet. No son reglas ni mandamientos, todo está sujeto a los gustos de cada quien, pero ninguno está exento de sentido común. Y a lo mejor son válidos para otro tipo de contactos personales al usar la red.


1. Procurad ser sinceros.
A la hora de contactar parejas, la sinceridad se nota y se aprecia bastante. Aunque mentir en emails y chats es fácil, la mentira se descubre tarde o temprano, ya sea de vuestra parte o de los demás. No vale la pena y puede estropearlo todo. A la hora de gustarle a otra pareja, no importa cómo seáis, recordad que siempre hay gustos para todo.


2. Desconfiad.

Aunque vayáis con intenciones claras, hay mucha gente que intentará engañaros. Hombres solos que se hacen pasar por parejas, cazadores de fotos, gente que te hace perder el tiempo o que sencillamente no es sincera. No le deis vuestra confianza a alguien que todavía no sabéis si la merece. Intentad juzgar quién es la persona con la que estáis haciendo el contacto.


3. Utilizad el chat.

Procurad usar el chat para hablar un poco con quien esteis haciendo el contacto. Unas pocas líneas de conversación os pueden decir mucho de una pareja, de su forma de expresarse, de su educación y de sus intenciones. Así podreis saber si os interesa o no. Si teneis más tiempo, varias charlas en el messenger os pueden contar mucho de una pareja. La webcam también es una gran herramienta.


4. Sed precavidos a la hora de enviar y recibir archivos.

Ya sea por correo o por chat, los archivos son un problema. Pueden ser falsos o estar infectados con virus (algunas personas pueden intentar tomar control de tu ordenador usando este sistema). Los envíos de fotos son el tesoro de muchas falsas parejas que se dedican a coleccionarlas. Muchas parejas al contactar a alguien que les envía fotos han recibido imágenes de ellos mismos que habían enviado previamente a otras personas. Utilizad un editor de imágenes para marcar vuestras fotos y ponedlas en sitios de confianza, en modo privado (Flickr o Picasa), así podreis compartirlas con quien querais sin necesidad de enviarlas.


5. No os conecteis en cualquier sitio.

Siempre que accedeis a un chat o a una página de contactos desde un ordenador, dejais un rastro de vuestras actividades. Procurad no hacerlo desde el trabajo o desde cibercafés. Si no podeis acceder desde otro sitio, entonces tened cuidado con la información que dejais. Las redes de internet en muchas oficinas y trabajos son monitoreadas, y muchas veces por descuido se quedan en la memoria imágenes o conversaciones subidas de tono. En los cibercafés el peligro es mayor, pues hay muchos programas espía que pueden robaros los datos que se ingresan (contraseñas, datos bancarios, etc). Más de una pareja se ha quedado sin su cuenta de correo y ha visto suplantada su identidad por este motivo.


6. Antes de una cita, solicitad una foto de cara.

Lo ideal es tener aunque sea una foto de la pareja que vás a conocer, con sus rostros. Esto os ayudará a reconocerlos cuando llegue la hora de encontrarse, pero también os dará una idea de quienes son. Intentad pedir una foto donde salgan los dos juntos.


7. Tened criterio con las fotos.

Por norma general, las fotos de cuerpo son mejores que la realidad: todos buscamos la foto donde mejor salimos para ponerla en internet o enviarla a los contactos. Por el contrario, las fotos de cara no siempre son una medida justa de lo que hay, pues los retratos son algo difícil de tomar y las fotos de cara normalmente no hacen justicia a lo que vereis en persona. Las imágenes que os enseñen serán lo mejor que tenga la pareja, así que usad ese criterio para juzgar.


8. Usad el móvil

Muchas veces no basta con ponerse una cita en un sitio y decir cómo iréis vestidos (como se usaba el siglo pasado). Todo tipo de imprevistos pueden surgir, y siempre es bueno tener a mano el teléfono de la otra pareja para enviar un mensaje de texto o darles una llamada de aviso. Hay quienes tienen un número sólo para este tipo de contactos, para mantener la privacidad.


9. No os importe dar o recibir un NO.

A nadie le gusta que lo rechacen, y eso puede que lo veáis vosotros mismos, pero es mejor tener la certeza de que ya no hay futuro con un contacto. Es algo difícil de aceptar y de practicar. Será duro la primera vez que os digan que no, y también será complejo darle una negativa a alguien. No todo el mundo se lo toma bien y a lo mejor recibiréis respuestas duras. Pero no hay nada como ser claros y honestos. Os evitará problemas y excusas.


10. No os desaniméis.

Puede que tras muchos contactos aún no aparezca la pareja adecuada. A veces cansa tanta charla por el messenger, tantos correos, tantas citas con gente que no os convence. Pero vale la pena perseverar y seguir buscando. Si ya habéis tenido alguna buena experiencia, sabéis que la recompensa lo merece. Si sois novatos, recordad que todo lo bueno toma su tiempo. Lo importante siempre es hacer las cosas al gusto de cada uno, y si eso implica invertir más tiempo y esfuerzo, seguro que al final lo agradecereis.




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jueves, 16 de abril de 2009

El Mito de la Adicción Sexual

Por Rhoda J. Lipscomb of TALKABOUTSEXTHERAPY
(Tomado de la Página www.kasidie.com)
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Recientemente ha llegado a ser muy común que los clientes lleguen a mi oficina manifestando que tienen una adicción al sexo. Frecuentemente cuando pregunto cómo fue diagnosticado su adicción al sexo, ellos responden que su cónyuge u otros miembros de la familia escucharon o leyeron un libro de auto-diagnóstico. Algunas veces cuando examino más de cerca, los clientes no tienen ningún problema sexual en absoluto, solo superior a la media de deseo sexual, así como el sexo que viven en el ambiente negativo.
Muchos sexólogos han empezado a hablar acerca de la actitud que promueve el actual nivel de malentendido acerca del comportamiento sexual problemático. Muchos profesionales aprobarían a un cliente que vió 3 horas de un “Reality Show” en horario estelar como normal, mientras que alguien quien ha visto una o dos horas de pornografía en internet lo calificarían como un adicto. Ambas personas podrían estar gastando su tiempo de ocio más productivamente? Absolutamente que si, sin embargo si ambos están disponibles para ser productivos en su trabajo y relaciones, entonces por qué algunos consideran esto último como problemático?
“Algunas veces cuando examinamos de cerca, los clientes no tienen un problema sexual del todo, solo superior al promedio del comportamiento sexual como los que viven en un ambiente negativo”
Nadie niega que el sexo, como muchas otras cosas, puede llegar a ser un comportamiento problemático o compulsivo. Como algunos pueden decir, el sexo es como “Jell-O dentro del refrigerador, adquiere el sabor de lo que pones en él. El sexo puede ser sagrado, amoroso, natural, curativo y divertido si así es el enfoque. También puede ser hiriente, coercitivo, degradante o con lesiones.
Hay muchos problemas con el diagnóstico de la adicción sexual. El primero es que el diagnóstico no aparece en ninguna parte en el diagnóstico de los proceso de uso común. Cuando se trate con temas de abuso de sustancias químicas, lo terapeutas no utilizan la palabra “adicción”, mucho menos “dependencia”. En 1964, la Organización Mundial de la Salud declaró que el término “adicción” es clínicamente inválido y recomendaron el término “dependencia” con la cual puede existir diferentes niveles de severidad y no realmente un modelo de enfermedad de “enfermo” o “sano”.
Otro problema es que con el punto de vista de los modelos de adicción tienen definiciones confusas aún dentro de sus métodos de diagnósticos. El Dr. Patrick Carnes quien es el fundador del Movimiento de Adicción Sexual tuvo un cuestionario frecuentemente utilizado para determinar si uno es un adicto al sexo. Las preguntas del cuestionario era tales como “Frecuentemente se encuentra preocupado con sus pensamientos sexuales”? y “Siente que su comportamiento sexual no es normal”? Este tipo de preguntas no toman en consideración que las expresiones de salud sexual incluyen un amplio rango de formas, funciones y frecuencias. El comportamiento, pensamiento y sentimientos sexuales existen continuamente más que en un punto definido.
“La falta de educación sexual o la incapacidad para discutir abiertamente temas sexuales, alimenta la vergüenza y la ignorancia pública sobre la sexualidad”
Parte de las razones por las cuales el movimiento de adicción sexual es muy popular es que se quita la responsabilidad personal por las elecciones sexuales. Una persona puede culpar su adicción de acuerdo a su comportamiento en lugar de hacer frente a sus propias decisiones. Nuestra sexualidad no siempre es bonita, perfecta o fácil de entender. La falta de educación sexual o la incapacidad para discutir abiertamente temas sexuales, alimentan la vergüenza y la ignorancia pública sobre la sexualidad. Esto hace que sea fácil difundir mentiras sobre las relaciones sexuales peligrosas y permite que las personas continúen abrigando la ignorancia en temas como la masturbación, aun cuando la sociedad no-médica ha demostrado que la masturbación es perjudicial.
La sexualidad humana es compleja y requiere ser cómoda con la incertidumbre. Los que están en el campo de la adicción sexual les gustaría que la gente tema de su sexualidad, poder ser más y carecer de herramientas para entender cómo hacer frente a cualquier comportamiento compulsivo y destructivo. El tratamiento de clientes con comportamientos sexuales problemáticos requiere una comprensión del comportamiento humano, la amplia gama de expresión sexual saludable y la creencia de que las personas son suficientemente fuertes como para manejar los temas complejos de su propia sexualidad para bien o para mal.

The Myth of Sexual Addiction

by Rhoda J. Lipscomb of TALKABOUTSEXTHERAPY
From: Friends, Sex, Travel, Parties, Events! All at Kasidie.com


Recently it has become more commonplace to have clients come into my office and state that they have a sex addiction. Often when asked how their sex addiction was diagnosed, they respond that their spouse or other family member told them or they read a book and self-diagnosed. Sometimes when examined more closely, the client does not have a sexual problem at all, just a higher than average sex drive, as well as living in a sex negative environment.
Many sexologists are beginning to speak out about the attitude that promotes the current level of misunderstanding about problematic sexual behavior. Many practitioners would condone a client who watched 3 hours of reality shows on prime time as normal, while someone who views an hour or two of porn on the internet as an addict. Could both people be spending their leisure time more productively? Absolutely, however if both are able to be productive in their jobs and relationships, then why would some view the latter as problematic?
“Sometimes when examined more closely, the client does not have a sexual problem at all, just a higher than average sex drive as well as living in a sex negative environment.”
No one denies that sex, like many other things, can become compulsive, problematic behavior. As some would say, sex is like Jell-O in the refrigerator, it takes on the flavor of whatever you put with it. Sex can be sacred, loving, kind, healing and fun if that is the focus. It can also be hurtful, coercive, demeaning, or wounding.
There are several problems with the diagnosis of sexual addiction. The first is that no such diagnosis appears anywhere in the commonly used diagnosis processes. When dealing with issues of chemical abuse, therapists do not use the word "addiction", but rather "dependency". In 1964, the World Health Organization declared the term "addiction" to be clinically invalid and recommended the term "dependence" which can exist in varying degrees of severity and does not rely on the disease model of "sick" or "well".
Another problem is that those with the addiction model viewpoint have rather unclear definitions even within their diagnosing methods. Dr. Patrick Carnes who is the founder of the sex addiction movement has a questionnaire frequently used to determine if one is a "sex addict". It asks questions such as "Do you often find yourself preoccupied with sexual thoughts?" and "Do you feel that your sexual behavior is not normal?" These types of questions do not take into account that healthy sexual expression encompasses a wide range of forms, functions and frequency. Sexual behavior, thoughts, and feelings exist on a continuum rather than a definite point.
“The lack of proper sex education or inability to discuss sexual issues openly feeds the shame and public ignorance about sexuality.”
Part of the reason that the sexual addiction movement is so popular is that it takes away personal responsibility for sexual choices. A person can blame their addiction for their behavior instead of having to face their own choices head-on. Our sexuality is not always pretty, perfect, or easy to understand. The lack of proper sex education or inability to discuss sexual issues openly feeds the shame and public ignorance about sexuality. This makes it easy to spread dangerous lies about sex and allows people to continue to harbor ignorance about issues such as masturbation even though no medical society in the world has ever proven that masturbation is harmful.
Human sexuality is complex and requires being comfortable with uncertainty. Those in the sex addiction field would like people to fear their sexuality, be powerless over it, and lack the tools to understand how to deal with any compulsive or destructive behaviors. Treating clients with problematic sexual behaviors requires an understanding of human behavior, the wide range of healthy sexual expression, and a belief that people are strong enough to handle the complex issues of their own sexuality, for better or worse.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Artículo de la Semana: UNA PREGUNTA REALMENTE…DURA

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Rayos, se trataba de una pareja caliente. Éramos novatos, con muy pocas experiencias en los clubes. Nos conocimos en un club y realmente nos entendimos. Las cosas se calentaron en la pista de baile y eventualmente terminaron en una habitación de hotel.
por DAVID ALEXANDER de
SCARLETNOHAIRA



Acordamos reunirnos nuevamente para cenar. La conversación fluyó fácilmente. Ellos eran profesionales, divertidos y sexis. Ella vestía un ajustado vestido cocktail que complementaba con un cuerpo que yo sabía que era perfecto. El vestía de blanco y tenía un comportamiento suave e ingenioso. Hablamos, coqueteamos y susceptiblemente a tientas nos tocamos debajo de la mesa, mi mente vagaba con emoción por la noche que podríamos tener.
Entonces, en respuesta a un comentario inofensivo de mi esposa, él nos preguntó: No son Cristianos, verdad?
Me congelé. La respuesta a la pregunta era, y es, “si”. Pero yo temí que diciendo eso llegáramos a tener un costo. Se trataba de una pareja divertida, inteligente y sexy. Tuvimos una gran química con ellos. Nos bastó con pensar que parejas como ellos era difícil encontrar en este estilo de vida.
Ellos sabían que nosotros éramos swingers. Ahora ellos querían saber si nosotros éramos cristianos también. Pueden incluso ser ambos? Siempre he escuchado que cualquier otra cosa que no sea fiel sexualmente con su esposa era pecaminoso. Y si tú eres cristiano deberías tratar ser el mejor para no pecar. Entonces cuando nosotros empezamos en el movimiento swinger, yo examiné la Biblia para ver lo que realmente decía acerca del sexo.
“En pocas palabras, según la Biblia, las prácticas sin consentimiento sexual entre adultos, son pecaminosas”
Me impresionó lo que encontré, porque era un conflicto en gran parte por lo que yo siempre había escuchado en la teología cristiana. En pocas palabras, según la Biblia, las prácticas sin consentimiento sexual entre adultos son pecaminosas.
Primero, La Biblia no tiene nada que decir respecto a los temas de masturbación o sexo oral. La única práctica sexual que está claramente condenada es la violación.
Y hay muchos pasajes acerca de cuán grandioso es el sexo. El Antiguo Testamento está lleno de pasajes dando a conocer lo maravilloso y emocionante del sexo, y repetidamente enfatiza la importancia de una saludable vida sexual para la felicidad. Encontrarás (frecuentemente y con gran detalle) descripciones del sexo del mismo género, sexo en grupo, sexo premarital, sexo extramarital, polyamory, y una serie de otras prácticas relacionadas con el swinging. Nosotros no inventamos esas cosas.
Sabía que mi esposa quería explorar su bisexualidad. Y adiviné que también eso está bien. Hay solamente cuatro versos al inicio del Antiguo Testamento que explícitamente aborda el tema del sexo con el mismo género, el cual sugiere que el tema era relativamente sin importancia en su época. Me enteré que el muy conocido pasaje de Levítico donde aparece condenar el sexo homosexual es el resultado de un claro error de traducción. Debidamente traducido, en realidad parece reconocer que esas relaciones sexuales eran comunes en su cultura (más comunes que en la nuestra). Es inexacto, en el mejor uso de las escrituras, condenar el sexo con personas del mismo género.
En contraste con la posición respecto a tener sexo con personas del mismo género, la Biblia claramente condena el adulterio, pero solo como una violación a los derechos de propiedad. En tiempos bíblicos, el adulterio era definido como tener relaciones sexuales con la esposa de otro hombre o concubina sin su permiso, como también no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. De hecho, hay varios casos en el Antiguo Testamento donde el sexo extra-marital es presentado como una práctica loable o es aún requerida por un rito de la ley, siempre y cuando se haga con permiso. Teniendo el permiso es el principio más fundamental de la vida, por lo que el swinging no puede ser definido como adulterio en la biblia.
Pasando al Nuevo Testamento: Jesucristo no tenía nada que decir respecto al sexo. Confirmaremos repitiendo: Jesucristo no tenía nada que decir respecto al sexo. Por lo tanto, si nosotros queremos seguirlo, no tenemos instrucciones específicas sobre lo que nosotros podemos o no podemos hacer en el dormitorio; aún más, debemos ajustarnos nuestras prácticas sexuales a su mensaje de fe, esperanza y amor. Nosotros podemos ciertamente ser parte de este estilo de vida y aún procurar alinear nuestras acciones a estas tres cosas.
Ciertamente, algunos de los escritos de Pablo han sido utilizados para justificar la teología de represión sexual. Pero dos cosas deberían conservar en la mente cuando leemos estas cartas. La primera, Pablo era un teólogo, como San Agustín, o C.S. Lewis o el sacerdote (o pastor) que vive en su calle. Sus escritos son frecuentemente tratados como evangelios, pero no lo son. Además, solamente tenemos algunas de sus cartas, y es imposible de entender lo que trataba de decir sin ser conscientes del contexto. Muchas de sus citas de condenas sexuales son tomadas completamente fuera de contexto.
“En tiempos bíblicos, el adulterio era definido como tener sexo con la esposa de otro hombre o concubina sin su consentimiento, como también tener sexo fuera del matrimonio”
Desafortunadamente, la teología Cristiana prevaleciente era incompatible con una sexualidad sana durante mucho tiempo, tanto así que muchos swingers retrocedieron ante la idea de interactuar con cristianos. Así como la pregunta, “ustedes no son cristianos, verdad? Pendía sobre la mesa un feroz debate sobre mi cabeza. Esta joven pareja tenían un gran valor para nosotros. No queríamos perderlos. Le miré. Lancé una mirada por encima de su esposa. Mis ojos vagaban brevemente por sus magníficos pechos bronceados, perfectamente moldeados en su escote. Ella respondió con una sonrisa deslumbrante. Hice mención de que no queríamos perderlos?
Pero al final, no había elección. Muchas de las enseñanzas de Jesús son ambiguas o difíciles de interpretar. Pero no son muchas, y una de ellas es que nosotros nunca deberíamos negarlo si nos preguntaran si le seguíamos. Si nosotros habíamos elegido tener una relación con nuestro creador a través de Jesús, la elección debe ser pública y firme.
Dije, “si”, mi corazón palpitaba. Y nada pasó. La conversación siguió. Terminamos de cenar. Fuimos a bailar. Fuimos a un hotel. Y nosotros… bueno, ya saben. Aún somos amigos hasta el día de hoy.
He aprendido una lección importante en aquella noche. Aprendí que podemos expresar nuestras creencias religiosas a mi comunidad y todavía ser aceptado.
Este es un tema muy importante, porque a los cristianos se nos manda a difundir las buenas noticias del amor de Dios y el perdón, y mucha gente siente que ellos no pueden ser cristianos y seguir teniendo una vida sexual feliz. Aprendí que se puede. Al igual que en el estilo de vida swinger, en el Cristianismo hay espacio para todos. Si no me crees, echa un vistazo por ti mismo. Y ya verás.

Artículo de la Semana: A REALLY HARD... QUESTION.

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Damn, this was a hot couple. We were newbies, with only a few experiences at clubs. We'd met them at a club and really clicked. Things heated up on the dance floor and we eventually ended up in a hotel room.
by DAVID ALEXANDER of
SCARLETNOHAIRA

We agreed to meet again for dinner. Conversation flowed easily. They were funny, professional, and sexy. She wore a form fitting cocktail dress that complimented a body I already knew was flawless. He was dressed to the nines and had a smooth confidence and witty ease that was pushing all my wife's buttons. As we talked, flirted, and surreptitiously groped under the table, my mind would wander excitedly to where the evening might lead.
Then, in response to an innocuous comment from my wife, came the question from him. "You guys aren't
Christians, are you?"
I froze. The answer to the question was, and is, "yes." But I feared that saying that would come at a cost. This was a sexy, smart, fun couple. We had great chemistry with them. And we were new enough to think that such couples were hard to find in the lifestyle.
They knew we were swingers. Now they wanted to know if we were Christians, too. Can you even be both? I had always heard that anything other than missionary sex with your wife was sinful. And if you're a Christian you should try your best not to sin. So when we started to look at swinging, I examined the Bible to see what it really said about sex.
“Simply put, according to the Bible, no consensual sexual practices among adults are sinful.”
I was shocked by what I found, because it was in conflict of so much of what I had always heard about Christian theology. Simply put, according to the Bible no consensual sexual practices among adults are sinful.
First, the bible has nothing to say on the subjects of masturbation or oral sex. The only sexual practice that is clearly condemned is rape.
And there are lots of passages about how great sex is. Lots and lots. The Old Testament is packed with passages espousing the wonder and thrill of sex, and repeatedly emphasizes the importance of a healthy sex life to happiness. You'll find (often with great detail) descriptions of same-gender sex, group sex, premarital sex, extramarital sex,
polyamory, and a host of other swinging-related practices. We didn't invent this stuff.
I knew my wife wanted to explore her bisexuality. And guess what – that's ok, too. There are only four verses in the entire old testament that explicitly address the issue of same-gender sex, which suggests that the subject was relatively unimportant at the time. I found out that the well-known passage in Leviticus appearing to condemn homosexual sex is the result of an early mistranslation. Properly translated, it actually appears to acknowledge that such sex was common in their culture (more common than in ours). It is at best inaccurate to use scripture to condemn consensual same-gender sex.
In contrast to its position on same gender sex, the Bible clearly condemns adultery, but only as a violation of property rights. In Biblical times, adultery was defined as having sex with another man's wife or concubine without his permission, not as having sex outside of marriage. Indeed, there are several instances in the Old Testament where extra-marital sex is presented as a laudable practice, or is even required by ritual law, so long as it is done with permission. Having permission is the most fundamental tenet of the lifestyle, so swinging cannot be adultery as defined in the Bible.
Moving on to the New Testament: Jesus Christ had nothing to say about sex. That bears repeating: Jesus Christ had nothing to say about sex. So if we want to follow him, we don't have specific instructions on what we can and cannot do in the bedroom; rather, we should conform our sexual practices to his message of faith, hope, and love. We can certainly be part of the Lifestyle and still strive to align our actions to those three things.
Certain of Paul's writings have been used to justify theological sexual oppression. But two things should be kept in mind when reading his letters. First, Paul was a theologian, like Saint Augustine, or C.S. Lewis, or the minister who lives on your street. His writings are often treated as Gospel but they are not. Moreover, we only have some of his letters, and it is impossible to understand what he was trying to say without being aware of the context. Many of his most oft-quoted sexual condemnations are taken completely out of context.
“In Biblical times, adultery was defined as having sex with another man's wife or concubine without his permission, not as having sex outside of marriage.”
Unfortunately, prevailing Christian theology was incompatible with healthy sexuality for so long that many swingers recoil at the thought of interacting with Christians. So as the question, "you guys aren't Christians, are you?" hung over the dinner table, a fierce debate raged in my head. This couple had great value to us. We didn't want to lose them. I looked at him. I glanced over at his wife. My eyes wandered briefly to her magnificent, tanned breasts, framed perfectly by her plunging neckline. She answered with a dazzling smile. Did I mention that we didn't want to lose them?
But in the end, I had no choice. Many of Jesus' teachings are ambiguous or difficult to interpret. But many are not, and one of them is that we must never deny it when asked if we follow him. If we have chosen to have a relationship with our creator through Jesus, that choice must be public and unwavering.
I said, "yes," my heart pounding. And nothing happened. The conversation went on. We finished dinner. We went dancing. We went to a hotel. And we... well, you know. We're still friends to this day.
I learned an important lesson that evening. I learned that I can express my religious beliefs to my community and still be accepted.
This is a very important subject, because as Christians we are commanded to spread the good news of God's love and forgiveness, and many people feel they cannot be Christians and still have happy sex lives. I found out that you can. Just like in the Lifestyle, in Christianity there is room for everyone. If you don't believe me, take a look for yourself. You'll see.

lunes, 23 de febrero de 2009

Artículo de la semana:

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El orgasmo femenino


Las investigaciones muestran que el 90 por ciento de las mujeres que tienen problemas para lograr el orgasmo son producto de problemas psicológicos. Esas son buenas noticias, porque todo eso depende de usted y se puede superar. El Dr. Phil le ofrece los siguientes consejos:


Si puede lograr un orgasmo por sí sola, pero no con una pareja, usted puede tener problemas de ansiedad por rendimiento.


Ser ansioso, preocupado o sentirse presionado a tener un orgasmo con su pareja puede funcionar en su contra. La ansiedad es una respuesta a la excitación - puede causar tensión. Un orgasmo es una respuesta de relajación. Esas dos variables son incompatibles.


Si usted se pregunta, "¿Lo estoy haciendo bien? ¿Me está juzgando? ¿Se está divirtiendo? ¿a él le gusta?" durante el coito, la ansiedad te puede alejar del placer.

Date permiso para cambiar tu diálogo interno. Decir, "¿Sabes qué? Soy parte de este intercambio y tengo el derecho de pedir lo que quiero. Y no debo tener la expectativa que tengo que actuar de alguna manera. Voy a disfrutar de esto". Dése permiso para descansar y seguir la corriente.


Información adicional en relación con el orgasmo femenino:


50 a 75 por ciento de las mujeres que tienen orgasmos, necesitan estimulación del clítoris y no pueden tener un orgasmo mediante el coito por sí solo.


Incluso en el caso de mujeres que el orgasmo se da a través de la penetración vaginal por sí solo, la mayoría todavía necesita la posición adecuada para proporcionar la estimulación directa al clítoris.


Es importante llevar a la mujer muy cerca del orgasmo, incluso antes de que usted comience a participar en el coito, para que ella tenga una mejor oportunidad de un orgasmo, una vez que usted comienza.



De 33 a 50 por ciento de las mujeres experimentan el orgasmo con poca frecuencia y no están satisfechas con la frecuencia con la que alcanzan el orgasmo.

La ansiedad por rendimiento se cree que es la causa más común de problemas en el orgasmo y el 90 por ciento de problemas parecen ser de naturaleza psicológica.


De 10 al 15 por ciento de las mujeres nunca han experimentado un orgasmo.


Sólo el 35 por ciento de la población femenina ha tenido un orgasmo durante el coito.

Las razones de la falta de clímax son: la ignorancia sexual, la ansiedad sexual y el miedo de dejarse llevar.


La respuesta sexual es una mezcla compleja de muchas variables físicas y psicológicas.

De lo que espera una mujer, cómo cree que debe responder, y cómo piensa que debería actuar, impactará en como ella experimente sus eventos orgásmicos.




Ref- Pathways to Pleasure, Robert W. Birch, Ph.D., Sexologist and Adult Sexuality Educator, 2000.
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